jueves, 7 de octubre de 2010

Fiscalización, un problema del Estado actual


Durante años el país tuvo un sistema de desarrollo centrado en el rol activo del Estado, en temas diversos como lo económico y social, por lo que se crearon varias empresas estatales como IANSA, ENAP, CODELCO, LAN, ENTEL, entre varias otras; sin embargo la realidad actual es notoriamente diferente, el Estado ha dejado paulatinamente de administrar empresas y sea centrado en subsidiar empresas o iniciativas privadas, además de fiscalizar el uso de estos recursos, pero en este último punto es donde nuestro sistema no ha logrado dilucidar que la labor del Estado está cambiando y por lo tanto los recursos destinados por el Estado a instituciones privadas por medio de licitaciones deben ser fiscalizados. Aquí es donde radica el principal problema actual, los entes fiscalizadores son escasos e ineficientes, tenemos una Contraloría General de la República obsoleta en sus procedimientos y en su institucionalidad, oí hablar al señor Presidente de la República cuando era candidato presidencial y a los demás candidatos de la necesidad de reformar el organismo contralor, sin embargo este hecho no está considerado en el programa de Gobierno actual. Los reiterados hechos de corrupción, no sólo políticos si no también de empresas concesionarias, hacen evidente la necesidad de tener un organismo contralor mucho más ágil, activo y con mayores recursos punitivos y con una cobertura mayor, no sólo a organismos públicos, sino también a organismos privados que reciben recursos estatales para ser eficiente y útil a las necesidades y realidades actuales del país.

No creo que el sólo hecho de un cambio de gobierno por sí solo solucione los problemas de corrupción, un país serio no puede dejar a la suerte del gobierno de turno la transparencia y probidad de su conducción. Los hechos de corrupción enfrentados por los gobiernos anteriores, al igual que casi todos los hechos de este tipo, se han dado debido a que existe la posibilidad de ejecutarlos, siempre va a haber personas con pocos escrúpulos que al ver la posibilidad de sacar provecho de situaciones de debilidad en el sistema la van a aprovechar, esto independiente de su visión o tendencia política, no creo que un grupo político de la sociedad tenga superioridad moral sobre otros grupos, por eso es que necesitamos leyes, y organismos fiscalizadores, eficientes empezando por la Contraloría General de la República, que impidan que inescrupulosos oportunistas se aprovechen de los recursos de todos los chilenos y la mayoría de las veces de nuestras redes de protección social, lo que influye también en que los programas gubernamentales para disminiur la pobreza e impedir que aumente tengan poca o nula efectividad.

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