Transatiago, un sistema de transporte que prometía solucionar los graves problemas de transporte de la ciudad de Santiago, y de contaminación, esto último lo único que ha podido ayudar a solucionar en cierta medida.
Cuando se anunció este gran proyecto, que en su momento sólo era un proyecto menor que supuestamente no tendría gastos mayores para el Estado, el ex presidente Lagos anunciaba en el Congreso Nacional que se implantaría un sistema de trasnporte nuevo, eficiente, y eficaz, incluso anunciaba que con el nuevo sistema de transporte no habría pasajeros de pie; algo bastante raro si se tiene en consideración que el plan contemplaba una menor cantidad de buses, además de buses con menor cantidad de asientos. No pongo en duda la legítima intención de mejorar el transporte público y tratar de librarnos de un sistema arbitrario, inseguro, indigo, indecente, etc, etc; pero eficaz, pero si pongo en duda la de hacerlo implantando un proyecto que ha significado más inconvenientes que beneficios, no sólo al Estado sino que también a los usuarios y trabajadores.
Es conocido por todos que uno de los elementos tecnológicos con mayor aceptación es el del pago por medio de la tarjeta electrónica "Bip", siendo ésta uno de los insuficientes tres elementos tecnológicos, de cerca de 100, que están funcionando, los otros dos son los validadores, y los gps. Sin embargo a pesar de esto, el pago por medio de este medio requiere alguien que recaude los ingresos y los reparta también, para eso existe el AFT (Administrador Financiero del Transantiago) que no es más que una junta de los bancos más grandes de Chile y CMR Falabella, como digo esta forma de repartir los recursos sin ningún tipo de fiscalización, debido a que es un ente privado y por tanto la Contraloría General de la República no tiene competencia, a pesar de recibir subsidios estatales, provoca que una serie de irregularidades denunciadas de forma informal por las empresas operadoras; muchas de las cuales declaran estar al borde de la quiebra, lo que contrasta con algunos informes del mismo Ministerio de Transportes que informan de una rentabilidad del 34% de las empresas operadoras de buses del Transantiago, por supuesto ninguna empresa con esa tasa de rentabilidad podría de ninguna forma estar al borde de la quiebra. Este tipo de irregularidades me hace pensar y comprender por qué el Estado trata de desviar la atención del problema, uno mayúsculo donde existen intereses políticos y obviamente económicos. Se dice que la principal causa del desfinanciamiento del Transantiago es la evasión del pago, por supuesto que la evasión de un 18% por ciento en el sistema es algo que influye enormemente en este déficit; lo curioso, por decir lo menos, es que la evasión cuando se inicio el Transantiago era del 40% aproximadamente, pero ha sucedido algo extraño curiosamente mientras la evasión disminuye aumenta el déficit, es lo que ha pasado desde el 2006 al menos. Es notorio que la evasión, a pesar de ser una de las razones, no es el único motivo del déficit del sistema de transporte capitalino, el que el pasaje original del Transantiago haya sido fijado en $470, pero que se haya mantenido por mucho tiempo bajo los $400 es otro aporte al déficit; también el que el plan al momento de implementarse sólo contemplaba 4500 buses, que se han ido aumentando hasta llegar a 6400 aproximadamente por medio de la compra, que lógicamente no es gratis y menos si son la compra de buses tan caros, además de hechos a pedido ya que los buses Transantiago son diferentes en su diseño a todos los buses que existen en el mundo, siendo la mayoría buses de empuje (con el motor atrás) a diferencia de los buses chilenos que son buses de arrastre (con el motor adelante), lo que me hace preguntarme también ¿Por qué se mandaron a hacer buses diferentes a los que se usan todo el mundo? ¿a caso es sólo el típico error de probemos a ver si funciona? o siendo mal pensado ¿no serán estos buses algún prototipo mal diseñado, sobrantes de las empresas, vendidas a Chile a precios más baratos, por medio de la ya institucionalizada corrupción de nuestros dirigentes políticos?, cualquiera que sea la razón la realidad es que hasta ahora han significado un gasto extra, además de haberse demostrado que no son eficientes, puesto que tienen un bajo rendimiento en relación al consumo de combustible por kilómetro recorrido, por lo que serán sacados de circulación a penas cumplan su vida útil, lo que también influye en el déficit.
Siguiendo con el tema de la evasión, me resulta también sorprendente que el Gobierno, al consultarle por el problema de pago de sueldos de una empresa del Transantiago, diga que es un problema de privados, pero sin embargo el mismo Gobierno usa dineros fiscales para fiscalizar la evasión de los usuarios del Transantiago, ¿a caso la relación usuario-empresa operadora no es también un problema entre privados? entonces no logro comprender cómo ni por qué el Estado gasta recursos en salvarles el negocio a las empresas operadoras y a las instituciones financiares del AFT, pero no lo hace con el mismo ánimo para fiscalizar a estas mismas empresas que usan la excusa de estar al borde de la quiebra, a pesar que existen informes ministeriales que indican todo lo contrario, para evitarse el gasto de hacerles mantención a los buses o darles condiciones laborales dignas a sus trabajadores para desempeñarse en su trabajo, lo que implica un riesgo para todos los usuarios del sistema ya visto, en las ya constantes imagenes vistas de buses quemandose debido a la falta de esta mantención, donde el ministerio al parecer hace oidos sordos.
Para concluir, a pesar que me falta espacio y tiempo para explayarme lo suficiente sobre este tema, creo que el sistema llamado Transantiago, tiene soluciones reales, o se estatiza este sistema, o simplemente se crea un nuevo proyecto con financiamiento compartido estatal y privado además de bien estudiado, consultándole a la gente sin caer en el populismo ni volviendo al sistema antiguo, pero conservando lo bueno del sistema en operación, aunque no sea mucho aprovechando que los contratos con las empresas operadoras y el AFT tiene fecha de vencimiento, y lógicamente hacerlo mismo en el resto del país de acuerdo a las propias necesidades de cada región y localidad. De todas formas sé que ninguna de las soluciones que pienso son correctas se darán, ya sea por ideologías políticas o simplemente porque los intereses económicos de ciertos grupos no permitirán que una solución necesaria y urgente se interpongan en el camino de sus propios intereses.

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