lunes, 25 de octubre de 2010

Nuestra Educación ¿Cómo Vamos?


Para explicar mi visión de la Educación, quiero explicar una frase de un periodista español, "La mayor parte de la gente confunde Educación con instrucción" Severo Catalina. Esta frase refleja en mi opinión uno de los grandes problemas de la educación chilena, tendemos a confundir la educación, la preparación integral para la vida, con la instrucción que es la entrega de conocimientos. Independientemente de que la instrucción es parte fundamental e inseparable de la educación, no es en sí el fin principal de la última. Nuestro país se ha enfrascado en una lucha por aumentar los índices de calidad de la educación, pero un problema de esta situación radica en la forma en cómo medimos la educación, no podemos medir la calidad sin definirla antes, no podemos definir la calidad sin debatir y decidir qué país, que sociedad queremos. Nuestro país actualmente no mide la calidad de la educación, sino que mide la calidad de la instrucción, puesto que es más fácil de medir y es menos subjetiva que la educación como algo integral.

Se han tratado de hacer diferentes cosas para mejorar la calidad de la educación en Chile saltándose varios pasos, se trató de implantar una reforma educacional copiando el modelo español sin la participación de la comunidad educativa ni de la comunidad en general en su planeamiento y en su implementación, se trató de imponer un sistema y una visión educacional sin preparar adecuadamente a nuestro profesorado, y al igual que muchas otras propuestas relevantes para nuestra sociedad, sin el debate respectivo y por lo tanto sin un marco jurídico consensuado, sino que sólo por medio de decretos ministeriales. A esto se le sumó también la falta de recursos; la JEC (jornada escolar completa) tiene por objetivo lograr una educación integral, y por lo tanto una preparación integral para la vida, donde los educandos pueden desarrollar su intelecto, sus talentos, sus inquietudes y su habilidades, pero en cambio nuestros liceos y escuelas sólo se convirtieron en una guardería para niños grandes, donde erróneamente se cree que el tener más horas de clases mejora el rendimiento académico, y ésto en desmedro de los talleres donde los alumnos deberían poder desarrollar sus talentos, habilidades, etc. Además de ser una forma de desahogar a los estudiantes del estrés que puede causar la sobre exigencia, que no genera más que desmotivación y malos resultados académicos. Si estos talleres existieran realmente, si nuestros establecimientos tuvieran financiamiento asegurado para llevarlos a cabo los niveles de violencia escolar disminuirían notablemente, como algunas escueles públicas lo han podido comprobar, aunque como es típico sin el apoyo ministerial.

Durante este gobierno, se ha tratado de hacer algo, aunque en mi opinión hay cosas que vale la pena tomar en cuenta, muchas otras no son más que un acto populista y un voladero de luces para acallar las críticas de la población por la inacción y la falta de proyectos reales, y como tiene que ser en educación la mayoría de las veces, a largo plazo. Una buena iniciativa ha sido la de reunir a todos los rectores de las universidades privadas y estatales de todo el país para debatir, y esperemos, solucionar los problemas que yacen en la formación docente, lo que nunca se había hecho, ahora sólo falta llegar a acuerdos, encontrar soluciones y llevarlas a cabo. Una de las cosas donde estoy completamente en desacuerdo, son los liceos de excelencia, que me parece una contradicción en sí misma, un liceo de excelencia no es el que por medio de la segregación, la discriminación y la exclusión logra buenos resultados, no por sus buenos docentes, no porque el liceo sea de excelencia, sino porque sus alumnos lo son. Un liceo de excelencia es el que logra dar educación integral a todos, es el que logra alumnos de excelencia, superando  problemas de aprendizaje, problemas de pobreza, o problemas de distinta índole, ese si es un liceo de excelencia. No podemos tener al 10% o al 20% de la población educada y al otro 90% u 80 % de la población ignorante; los liceos de excelencia, al menos como los plantea el gobierno, van en contra de todas las teorías pedagógicas modernas que están absolutamente en contra de la segregación de alumnos.

Otro problema también muy importante es la esclavización que tienen la mayoría de nuestros establecimientos a una prueba nacional, estamos centrados en instruir, en entregar la mayor cantidad de conocimiento posible a nuestros alumnos, muchas veces sin siquiera comprender ni criticar ese conocimiento, el objetivo es retenerlo en la cabeza hasta dar la solemne prueba SIMCE. No es posible que todo el destino de nuestra educación y de la calidad de ella, esté decidida por una sola prueba en particular. Esta prueba se creó debido a la necesidad de medir la calidad de la educación, pero se ha convertido de cierta forma en un impedimento para la la educación integral de calidad, las escuelas actualmente se enfocan más en subir o más bien en no bajar su puntaje en la prueba más que en educar. Es cierto y evidente, que necesitamos medir el progreso y la calidad de la educación, pero debemos buscar una forma en que la evaluación sea una forma de mejorar, de reparar los errores cometidos en el proceso, pero sin que se convierta en una inquisidora de los establecimientos con malos rendimientos, sino en una forma de canalizar los esfuerzos y ayudas, de los distintos estamentos de nuestra sociedad para con esos establecimientos y por ende para con la educación.

Me gustaría tratar otro problema que afecta principalmente a nuestra educación pública, el financiamiento, muchos dicen que la municipalización es el gran problema, y en parte tienen razón nuestros municipios están desfinanciados, ya sea por los altos gastos sociales que tienen, o por algunas manos "traviesas", lo cierto es que a pesar de que la municipalización tiene algo que ver, el problema central es nuestro sistema de subvenciones, un sistema obsoleto que está matando la educación pública. Personalmente he visto como algunos liceos y escuelas se ven obligados a falsificar las asistencias para lograr obtener el subsidio mínimo que necesitan para sobrevivir, la mayoría de los establecimientos de educación pública adulteran sus asistencia y las hojas de subvención debido a que no tienen la matrícula necesaria para sobrevivir, tiene niveles de deserción altísimos, alumnos con alto riesgo social, y por lo tanto su asistencia nunca es regular, por lo menos no para la mayoría de los estudiantes del grueso de la educación pública. Este sistema  de subvenciones por asistencia diaria, y no diferenciado de los particulares subvencionados, está matando a los establecimientos de educación pública lo que se ve reflejado en su cada vez más reducida matrícula.

Me gustaría concluir con uno de los problemas mayores, el Ministerio de Educación, otro ente obsoleto, no en sí, pero si en sus procedimientos, un ministerio que no se ha modernizado, sigue siendo el ministerio que teníamos hace 30 ó 40 años. Muchos piensan que la gran solución es devolver la educación pública al ministerio, algo que parece utópico, teniendo en cuenta que el ministerio actualmente ni si quiera es capaz de fiscalizar los recursos que reparte, lo que se puede apreciar en cómo varios establecimientos falsifican las asistencias para cobrar mayor subvención descaradamente. Esto es muestra de la falta de modernización del ministerio, considerando como modernización el actualizarse a los distintos desafíos educativos nacionales y mundiales, y no sólo al incluir computadores en las dependencias de éste o al emitir certificados por Internet. También esta falta de modernización se ve en cómo el ministerio trata algunos temas relevantes del acontecer nacional educativo tratando siempre de eludir todas sus responsabilidades como institución estatal y responsable en todos los ámbitos de la educación, ejemplo de ésto es la forma como ha tratado el  ministerio los problemas de violencia escolar, donde el ministerio optó por lo más fácil, y la forma donde no tener ninguna responsabilidad más que redactar y enviar un proyecto de ley que considera principalmente sanciones para los que la infringan. Nuestro ministerio ni siquiera posee programas para combatir la violencia escolar, también quiere extender las horas de matemáticas, porque según ellos, a mayor horas mayor aprendizaje, pero sin considerar la verdadera necesidad de esos establecimientos que tal vez no tienen problemas con tal materia, que al aumentar las horas indiscriminadamente podrían provocar el efecto contrario, o sea desmotivación. ¿No sería mucho mejor y más eficiente el prestar apoyo pedagógico y metodológico a los profesores?. La respuesta a esta interrogante, según mi propia opinión, es que sí, el problema es que el ministerio, no presta apoyo pedagógico ni metodológico, la verdad es que ni siquiera entrega capacitaciones para sus profesores, las mayorías de las capacitaciones las tienen que buscar y financiar los propios docentes lo que provoca profesores desactualizados y carentes de herramientas adecuadas para enfrentar los desafíos actuales. En definitiva sólo me resta decir que no existen fórmulas mágicas en educación, y que todas las soluciones tienen que irse aplicando integral y progresivamente, la educación y su calidad no se mejoran en un año ni en dos.

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